Del sueño infantil al Premio Israel: Shulamit Michaeli y su revolución en el ARN de parásitos

Del sueño infantil al Premio Israel: Shulamit Michaeli y su revolución en el ARN de parásitos

La científica israelí Shulamit Michaeli fue distinguida con el Premio Israel 2026 en Ciencias de la Vida, un reconocimiento a su trayectoria pionera en el estudio del ARN en parásitos, una línea de investigación clave para comprender enfermedades infecciosas. El trabajo de Michaeli no solo amplía el conocimiento científico, sino que abre la puerta a nuevos tratamientos contra patologías que afectan a millones de personas en el mundo.

Según reportes de Reuters, este tipo de investigaciones en biología molecular está cobrando cada vez más relevancia global ante el avance de enfermedades infecciosas y la necesidad de terapias innovadoras.

Profesora de microbiología en Bar-Ilan University, Michaeli ha dedicado décadas a investigar cómo los parásitos se adaptan, sobreviven y se comunican dentro de sus huéspedes. Su enfoque en el ARN —una molécula históricamente subestimada frente al ADN— permitió descubrir mecanismos fundamentales en organismos como la leishmania y el tripanosoma, responsables de enfermedades como la leishmaniasis y la enfermedad del sueño.

Una vida dedicada a descifrar el lenguaje de los parásitos

Desde temprana edad, Michaeli mostró una fuerte inclinación por la ciencia. Inspirada por la figura de Marie Curie, soñaba con tener su propio laboratorio y dedicarse a la investigación. Ese impulso la llevó a estudiar en Tel Aviv University, donde completó su formación académica y comenzó a interesarse por la biología molecular.

Durante su carrera, Michaeli participó en descubrimientos clave como el proceso de trans-splicing, mediante el cual el ARN de ciertos parásitos se reorganiza para producir proteínas específicas. Este hallazgo marcó un punto de inflexión en la comprensión del funcionamiento celular de estos organismos.

En 1990, estableció su laboratorio en el Weizmann Institute of Science, donde profundizó en el estudio del ARN en parásitos, un campo que en ese momento no era considerado prioritario. Sin embargo, su intuición científica la llevó a insistir en su relevancia, demostrando que el ARN no es solo un intermediario, sino un actor clave en la regulación biológica.

Uno de sus aportes más importantes fue el estudio de cómo los parásitos modifican sus ribosomas —las estructuras celulares encargadas de producir proteínas— para adaptarse a cambios de temperatura al pasar de insectos a mamíferos. En colaboración con la premio Nobel Ada Yonath, demostró que incluso pequeñas modificaciones pueden alterar completamente la estructura y función de estas máquinas celulares.

Avances que podrían transformar tratamientos contra enfermedades infecciosas

Los descubrimientos de Michaeli no se limitan al plano teórico. Su investigación también identificó mecanismos de auto-destrucción en parásitos, activados mediante procesos de interferencia de ARN (RNAi). Este fenómeno permite bloquear la producción de proteínas esenciales, llevando al parásito a su muerte.

Además, su equipo descubrió moléculas de ARN capaces de inducir estados de latencia en los parásitos, impidiendo su reproducción y frenando la infección. Este tipo de hallazgos tiene un enorme potencial terapéutico, ya que permitiría controlar enfermedades sin necesidad de eliminar completamente el organismo.

En la actualidad, su laboratorio trabaja en el desarrollo de un tratamiento innovador contra la leishmaniasis cutánea, basado en nanopartículas capaces de penetrar y destruir el parásito en pocos minutos. Este enfoque ya mostró resultados prometedores en estudios con animales y podría avanzar hacia ensayos clínicos en humanos en colaboración con el sistema de salud israelí

El impacto de estas investigaciones es global: enfermedades como la leishmaniasis afectan a regiones de Medio Oriente, África, Asia y América Latina, por lo que los avances podrían beneficiar a millones de personas.

Ciencia sin pausa: una carrera impulsada por la pasión

A sus 70 años, Michaeli asegura que no tiene intención de detenerse. Lejos de considerar el Premio Israel como un punto de llegada, lo ve como un estímulo para continuar investigando y formando nuevas generaciones de científicos.

Su legado no solo se mide en descubrimientos, sino también en su influencia en el desarrollo de la biología del ARN como disciplina. De hecho, muchos de los avances actuales en genética y biotecnología se apoyan en conceptos que su trabajo ayudó a consolidar.

“Trabajo porque amo lo que hago”, ha señalado, reafirmando una vocación que comenzó en la infancia y que hoy la posiciona como una de las figuras más influyentes en la investigación biomédica.

Fuente: Aurora Israel



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